Malas rachas

Hace algunos años un amigo me preguntó, al verme preocupado y con baja energía:

—¿No has pensado que esa preocupación, que ahora te aflige, puede ser motivo de risa mañana?

—Me movió el piso y le respondí, —sí, es posible.

— Entonces: ¿por qué no te ríes de una vez? —replicó él.

La vida tiene sus ciclos y conviene estar conscientes de ellos. Las malas rachas podemos verlas como oportunidades o como pruebas. Somos seres emocionales por encima de racionales. Las dificultades o las sensaciones desagradables nos permiten sacudir nuestras fortalezas. Las situaciones complicadas ponen en evidencia nuestras debilidades, lo cual se puede usar a nuestro favor o en contra. De cada circunstancia se pueden obtener lecciones; es a eso lo que llamamos experiencias.

Los cambios son una constante y a veces ocurren de manera inesperada. Suelo bromear cuando alguien me pregunta ¿Cómo estás? Les digo bien, pero tranquilo porque eso se me pasa. En resumen, aprovecha lo mejor posible “tus malas rachas”. y también las buenas rachas, porque tampoco duran mucho.

Como colofón dejo este pensamiento, que espero les sea útil «He sido un hombre afortunado en la vida: nada me fue fácil» — Sigmund Freud

Cosme Rojas

13 de octubre de 2022

@cosmerojas3

A %d blogueros les gusta esto: