Desesperanza un 23 de enero

VENEZUELA PADECE DEL SÍNDROME DE LA DESESPERANZA

La desesperanza es terrible y arrastra a quien la padece a claudicar a sus derechos básicos. Este estado puede conducir de la rabia a la impotencia y luego a la resignación; a pensar que nada es posible y a la ofuscación contra todo intento de avanzar.

Ningún logro se puede alcanzar sin una dosis de entusiasmo; esa a la que los cansados de la lucha califican de ingenuidad, es un requisito sine qua non para emprender una y otra vez las iniciativas de lucha.

En los últimos 23 años, a los venezolanos, se nos ha ocasionado mucho daño y hemos experimentado amargas desilusiones, nos hemos achicopalado con las derrotas y hemos desestimado cualquier logro por considerarlos inútil e intransigente. En el Arte de la Guerra, se le da gran importancia a mantener en alto la moral de las tropas. Cuando la actitud de lucha decae el enemigo la tiene fácil.

En múltiples ocasiones permitimos que el oficialismo transforme sus derrotas en victorias; mientras nos encargamos de destruir nuestras posibilidades y menospreciamos nuestros avances. El pesimismo es tan letal como la ingenuidad; el primero nos conduce a la paranoia y termina por causar caos o inamovilidad; y el segundo puede llevar al primero en una demoledora trampa. Ya hemos sentido el amargo sabor de las irracionales peleas internas, algunos se molestan y se agreden dejando heridas. Discutir está bien y es necesario, pero debe hacerse con respeto y sin olvidar que nos une un objetivo común. En ocasiones nos entrampamos con nuestros códigos y trancamos las posibilidades. “Por ese camino yo no voy porque es contrario a mi lógica, a mis principios o a mi razonamiento”. Parece que olvidamos que en la guerra los enemigos son implacables y no respetan reglas. Aspiramos soluciones perfectas, rutas impolutas de cero costos; esas utópicas expectativas nos alejan de las metas posibles. Nos hemos convertido en impacientes e inflexibles, los del todo o nada, los del ahora o nunca.

La vida real está llena de zanjones  e inescrutables obstáculos. No transitamos por caminos normales. Es bueno saber que la verdad absoluta no está a nuestro alcance: ¡gracias a Dios! Los rumbos factibles no son siempre los más cortos o los que lucen como los ideales, a primera impresión. En ocasiones se debe tomar decisiones productos de complejas y circunstanciales realidades. Los resultados, de estas ecuaciones, no son siempre favorables; ni tan obvios, ni tan agradables, pero podrían ser los más convenientes y los que menores daños causen. En las batallas que no se puede ganar, toca mitigar las perdidas, con la vista en el mediano o largo plazo. El carácter, la determinación y la constancia suelen generar beneficios aunque estos no sean instantáneos.

Es necesario aprender de los errores, pero también de los aciertos y no sólo para darse ánimo sino para construir nuevas posibilidades. Se ha dicho, y con gran razón, que nos ha faltado creatividad y astucia; agregaría que también adolecemos de paciencia, empatía y sentido de la historia. Los líderes de la generación del 28 supieron leer el momento y construyeron un acuerdo de largo plazo, los de ahora no han mostrado ese nivel.

El caso de Barinas fue una importante victoria desde muchos ángulos que se analice. Una acción contundente y valiente de ese pueblo demostró el carácter indómito del llanero. El oficialismo cayó en un desconcierto total, eso no es cualquier cosa ver las inmensas contradicciones de su campaña y el escandaloso arrebato de furia desatado en el robo a la voluntad del pueblo en la elección del 21 de noviembre. Las torpezas de  los sectores de los oficialistas, las peleas de Maduro y Cabello contra los Chávez, al tiempo que el candidato oficialista mostraba los lánguidos ojitos del fallecido y otrora líder del socialismo del siglo XXI, mientras se hizo acompañar por la hija de su exsuegro. Chávez contra Chávez. ¡Qué enredo! El arsenal desproporcionado de fuerzas, militares; de intimidación vulgar, ventajosa, tramposa y descabellada de la campaña. Después de este evento el régimen estará aún más cauteloso y mañoso con cualquier cosa que huela a elecciones libres. Me resulta irrespetuosa para el pueblo barines y autodestructiva la hipótesis de que se dejaron ganar; pensar así puede ser un indicador de la desesperanza.

Cosme Rojas Díaz
23 de enero de 2022
@cosmerojas3

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