Leer la vida

¿Qué es leer? Es un verbo, que alude al proceso de percibir y comprender la escritura, mediante los sentidos. En otras palabras, es la capacidad para descifrar los mensajes a través de un método establecido: visual, auditivo o táctil.

Si de leer la vida se trata el concepto es más amplio; además de las letras también se puede dar lectura a las percepciones, emociones y hasta a la intuición se le puede capturar.

Analicemos a eso que llamamos corazonadas ¿Cuántas veces nos han advertido de un peligro, nos  han sembrado una idea o nos han conducido a tomar decisiones? ¿No hacemos acaso una fugaz lectura a estos inexplicables presentimientos? Y lo más relevante ¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de no haber seguido nuestros instintos?

Cuando escucho que alguien no sabe leer, pienso que es una verdad a medias. Todos, de alguna manera, sabemos leer pero nadie sabe leer todo cuanto le rodea y es que ni siquiera podemos desentrañar nuestro mundo interior.

El término analfabeta se refiere a las personas que no saben leer y por ende tampoco escribir. Y es un concepto acotado al mundo de las letras. Es indudable que esta situación representa una desventaja en la que nadie debería estar. En estos tiempos que se habla tanto de inclusividad este si es un asunto primordial a resolver; y debe ser asumido como una responsabilidad compartida. Eliminar el analfabetismo o reducirlo a su mínima expresión, debería ser un derrotero fundamental de la humanidad. Ayudar a alguien que no sepa leer ni escribir, el idioma que habla, es una tarea justa y necesaria. No es posible tener un mundo mejor mientras haya personas sin las llaves de acceso al conocimiento. Ya se ha dicho muchas veces y toca repetirlo hasta que se haga realidad: La educación quizá no sea el asunto más urgente de la civilización, pero si es el más trascendente.  

Vemos, escuchamos, olemos, saboreamos y tocamos. Además capturamos múltiples mensajes por otras vías. Transformar las ideas y sensaciones en palabras es un arte y está al alcance todos, en mayor o menor grado. Leer textos, interpretarlos y poder reescribirlos corresponde a otro nivel y también es factible para la inmensa mayoría. El leer abre muchas puertas, al conocimiento, a la realización personal y a la elevación del espíritu. Es triste que haya seres humanos privados de este derecho.

Muchos aprendimos a leer y a escribir desde una tierna edad algunos llegan a su edad adulta y creen que ya es tarde para hacerlo. La buena noticia es que eso no es cierto y nuestro deber es animarlos a que lo logren. Para aprender, descubrir y crear nunca es tarde. Ayudar a un adulto a leer ha de ser una experiencia enriquecedora, tanto para quien enseña como para quien aprende. Tener empatía con quien no entiende estos garabatos, acercarse a sus métodos y averiguar del como ellos compensan esas carencias es un reto relevante.

Los seres humanos tenemos capacidades para explorar, para labrar caminos y para eso nos valemos de lo que tengamos al alcance. Quien quiera educar lo debe realizar desde el amor, el respeto y la humildad. ¿De cuántas alternativas nos habremos perdido? ¿Cuántos caminos hemos descartado en nuestro andar? ¿Cuánto podremos aprender de quien dice no saber? La civilización sigue los rumbos de sus líderes sin embargo las rutas posibles son infinitas.

Hay tantos caminos por descubrir y tanto por que agradecer…

Cosme G Rojas Díaz

@cosmerojas3

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