Archivo por meses: abril 2020

Sociedad y tecnología después de la pandemia

La pandemia es una calamidad sin duda alguna. No sabremos cuál será la dimensión de los daños que causará el Covid-19, hasta que haya pasado. Sin embargo podemos imaginar las consecuencias y los efectos colaterales que quedarán a su paso. La debacle económica será de grandes proporciones, el impacto social y cultural dejará profundas huellas. Después de este episodio histórico ya nada será igual que antes.

Esta pandemia nos ha confinado a nuestras casas. Los diversos gobiernos han ordenado una serie de medidas para frenar la velocidad de la propagación; en otras palabras para tratar de “aplanar la curva de difusión” y así mitigar el impacto en los sistemas de salud. La orden más importante impartida es quedarnos en nuestros hogares, movernos lo menos posible y dentro de un radio geográfico limitado. Las campañas de comunicación van dirigidas a tomar medidas de distanciamiento entre personas, a evitar los saludos corporales, a usar mascarillas, a lavarnos constantemente las manos, evitar tocarnos la cara, a taparse con el antebrazo al toser o estornudar y a ejecutar un protocolo de higiene al retorno a nuestros domicilios. No resulta nada fácil absorber todas esas reglas, con la rigurosidad que deberían ejecutarse, para que sean realmente efectivas.

El mundo se ha paralizado en pocos meses. Los aeropuertos, puertos, estaciones de trenes, los buses y en general los medios de transporte de personas se han detenido gradualmente. Lógicamente se han establecido prioridades en el tráfico de los servidores de la salud, de los servicios básicos y de  los bienes necesarios para la subsistencia. Las ciudades están desoladas, el ruido ambiental se ha apagado, la contaminación ha bajado abruptamente su voraz ritmo; la agitación ha cesado de manera sustancial. Estos acontecimientos, sin duda han tenido efectos inmediatos de diversas índoles en la sociedad, en los individuos, en lo económico, en lo ambiental; y de manera más lenta, pero quizá más profunda lo tendrá en todos los aspectos culturales del ser humano. El precio del petróleo se fue al piso, en un evento inédito, al reducirse repentinamente el consumo de combustibles.

Muchas personas que esperaban con ansias un fin de semana o unos días libres ahora se sienten prisioneros en sus hogares. De repente se encuentran que no saben cómo vivir sin el ajetreo al que estaban sometidos y acostumbrados. Algo es claro, el cambio genera miedo porque genera incertidumbre. Si se rompen las rutinas no sabemos qué hacer y hasta podemos caer en pánico.

Las catástrofes generan crisis emocionales, familiares, sociales, políticas, culturales, económicas y hasta espirituales. Nos cuesta entender y aceptar que hay cosas y eventos que escapan de nuestro control. No podemos pedirle al Sol que cambie o al cielo que no llueva. Lo que si podemos hacer es decidir cómo actuamos ante determinados sucesos. Después de la tempestad viene la calma. Luego de eventos devastadores se deben emprender nuevas faenas, con nuevos bríos, aceptando que las cosas nunca volverán a ser iguales. El miedo es una emoción de mucho poder y si no lo manejamos adecuadamente puede conducir al pánico y dejar resultados demoledores.

El pánico somete y aniquila física y mentalmente, a quien cae en sus garras. El miedo no es malo, de hecho es necesario para la vida, pero es preciso someterlo a los escrutinios de la racionalidad para poder actuar de manera correcta. Al terminar una situación aterradora, la turbación no se detendrá de manera instantánea. La aprehensión por cualquier experiencia desconcertante contiene energía de poderosa inercia y resulta difícil de detener. Además puede existir el riesgo de que la situación se repita o que tenga sus réplicas. Apagar el terror no es tan sencillo como pasar un interruptor y sentir que el sosiego nos aborde de manera instantánea. Recuperar la tranquilidad, es un proceso que requiere de adecuado manejo. Es preciso revisar, evaluar y asegurar que la causa raíz del evento ha desaparecido y  ha llegado la calma o se está en la fase final. Los psicólogos recomiendan especial cuidado para conducir la salida de las situaciones post traumáticas. Es decir, no se debe subestimar el proceso del retorno a la calma. De toda experiencia se puede obtener aprendizaje y crecimiento, pero es preciso entender que las heridas exigen cuidados apropiados y tiempo para que ocurra una efectiva sanación.  

Estos días de cuarentena presagian cambios sustanciales de múltiples factores los cuales conviene ir visualizando. La pandemia acelerará el rumbo que ha venido tomando la tecnología de las telecomunicaciones. El Internet está evolucionando al Internet de las Cosas. También cambian las formas como interactuamos, con el medio ambiente y con nuestros semejantes. Las reuniones y sesiones de trabajo se harán preferiblemente vía tele presencia. Esto provocará insospechados rumbos en la civilización. Ciertamente la tecnología ha venido empujando a las sociedades virtuales, pero el ritmo ahora será más agresivo. Las desventajas y los paradigmas culturales que frenaban el teletrabajo se verán disminuidos por las experiencias y las consecuencias que dejará la paralización económica. El teletrabajo ha venido para quedarse; la pandemia marcará un antes y un después en esta materia. Muchas actividades comerciales, recreativas, culturales, educativas, los trámites personales y hasta las consultas médicas irán migrando hacia una práctica remota. Estos cambios ocurrirán de manera progresiva y seguramente aparecerán métodos mixtos.

En una primera fase habrá una disminución en la demanda de los espacios físicos y el surgimiento de esquemas de puestos de trabajo por demanda y del crecimiento del número de trabajadores móviles. El factor económico tendrá un peso decisivo, ubicando el foco en la reducción de riesgos operativos, de costos y en la subsistencia en los mercados. Usted dirá que estos conceptos no son nuevos y es correcto, pero el legado de esta tragedia hará que veamos al mundo con un cristal diferente. Cambiar rápidamente será una necesidad. Aún no es posible predecir las dimensiones, pero las aproximaciones más optimistas apuntan a un verdadero sacudón.

Podría uno pensar, con ingenuidad, en que la forma de trabajar cambiará y todo lo demás continuará igual. Obviamente el asunto no solo se suscribe al lugar desde donde se labora: no es una cuestión tan sencilla. Hay múltiples aspectos derivados de un cambio masivo de esta índole; argumentos como la seguridad de la información, los esquemas de compensación salarial por rendimiento, los medios de pago, el trabajo como mercancía sujeta a subasta por demanda y un gran número de elementos que se derivarán con este nuevo paradigma.

Desde hacen algunos años hay empresas que han incorporado modelos de teletrabajo y sistemas mixtos; un ejemplo claro son las tareas de los Centros de Contacto (Call centers), práctica común de bancos y otras empresas prestadoras de servicios. Al usar las facilidades de un call center, de una empresa internacional, usted puede ser atendido por un agente ubicado en un insospechado lugar del mundo. Se  suele contratar personal con habilidades muy específicas, se les da un entrenamiento muy preciso para dar la atención en ese primer nivel, con el objetivo de resolver el ochenta por ciento de los requerimientos en un tiempo promedio de quince minutos. La principal idea de estos centros es filtrar y aplicar las soluciones más comunes de manera eficiente, el remanente veinte por ciento se escala a los niveles de competencias especializadas. Este modelo, apoyado por las adecuadas y emergentes tecnologías, muestra que el ideal del teletrabajo es posible. 

El proceso de migración del trabajo presencial al remoto, hará que el requerimiento de oficinas disminuya sustancialmente. Muchos puestos de trabajo pasarán de ser fijos a compartidos, se incrementarán las salas para usuarios móviles y gradualmente la tendencia del trabajo a distancia se irá imponiendo. Esto podría estimular la aparición de nuevas tendencias urbanísticas.  Los hogares deberán considerar la inclusión de lugares adecuados para el trabajo. Las grandes metrópolis podrían cambiar su dinamismo y las urbanizaciones residenciales podrían estar más esparcidas. Nuevamente las tecnologías tendrán un papel fundamental en las grandes transformaciones.

Surgirán cambios en la gestión de los servicios básicos como agua, electricidad, salud, distribución de bienes y servicios de entregas por demanda puerta a puerta y muy importante, se afianzará las telecomunicaciones como un servicio esencial. Los complejos residenciales, los centros de producción y de prestación de servicios  deberán contar con servicios más robustos. Surgirá un concepto más amplio para la generación, gestión y distribución de los servicios básicos; combinando la tendencia actual de sistemas centralizados con contingencia de centros focales, con capacidades de suministro local independiente. Esto permitirá tener mayor autonomía, robustez, continuidad y flexibilidad en las operaciones de todos los campos de la vida social. A manera de ejemplo, cualquier complejo urbano, comercial productivo o recreacional podría estar conectado al sistema eléctrico nacional y simultáneamente disponer de generación autónoma por métodos emergentes y de bajo impacto ambiental. El mismo concepto aplicará a otros servicios. 

El servicio de agua potable será un elemento fundamental y complejo de administrar, en sociedades con mayor esparcimiento territorial. Las nociones originales de casas o edificios inteligentes, deberán ser revisadas y ampliadas; el monitoreo, la automatización, la robótica y la domótica controlarán la eficiencia de la producción y el uso de los recursos. Mejorarán las tecnologías y métodos para el eficiente uso de los servicios. En el tema del agua será mandatorio el aprovechamiento de las provenientes de las lluvias, de la limpieza y la reutilización de las grises y las negras. El monitoreo y el telecontrol se apoderará de los más insospechados procesos cotidianos de la vida. Las instituciones, las empresas, los negocios, los centros de comercio, los complejos recreativos, culturales y las comunidades deberán adoptar los progresivos y agresivos ajustes.

Algunos conceptos de moda como La resiliencia, la transformación digital y la convergencia, de las que tanto se habla en algunos estratos tecnológicos y de negocios, permearán en todas las capas sociales. Pasarán de ser temas de conversación de algunas élites al dominio del ciudadano común. Quien no entienda el ritmo y la orientación de las metamorfosis que nos espera, sencillamente se quedará al margen y desaparecerá. Estas concepciones que han calado, de manera un tanto aislada, en distintas disciplinas, después de la pandemia seguirán un rumbo acelerado.

El efecto de la resiliencia, es definido cómo la  capacidad de superar momentos críticos para adaptarse y continuar luego de experimentar alguna situación inusual e inesperada en el ámbito social. Cabe aplicar, la expresión, al individuo y a la sociedad. Este concepto se puede emplear en otros campos como en la tecnología, el urbanismo, las instituciones, los negocios, las empresas, etc. Podríamos entonces hablar de tecnologías, urbanismos e instituciones resilientes. Las tecnologías con esa facultad, serán desarrolladas con las capacidades de sobreponerse a las fallas y las que contemplen complejos niveles de redundancia, para asegurar la continuidad de los servicios o mitigar el impacto de eventos catastróficos. Estas ideas si bien no son nuevas, en adelante serán un requerimiento de mayor cobertura; hay mucho trabajo por delante para hacer que los costos y el ingenio permitan su masiva aplicación. Esto no será un capricho ni una moda, sino una necesidad derivada del teletrabajo.

Desde ya se menciona que toda empresa e institución debe afrontar la transformación digital. Se dice que se debe tomar ese tren, para poder permanecer en los mercados, pero pocos saben de qué se trata y mucho menos cómo manejarla. De manera que es urgente enterarse, comprender el concepto y moverse en la dirección correcta. Cambiar paradigmas implica desaprender; y eso es difícil pues requiere valor, humildad, disciplina y firme determinación. Algunos de los nuevos emprendedores ya manejan, de manera intuitiva, inconsciente y acertadamente, ese camino; además no deben cargar con el traumático proceso de desaprender, lo cual les concede una importante ventaja en ese camino. La transformación digital, no es un plan que pueda reducirse a comprar nuevas tecnologías; sino un proceso de discernir las adecuadas y adoptarlas de manera eficiente. No es posible ir al mercado a comprar tecnologías; en todo caso se puede obtener a cambio de dinero productos misteriosos, que pueden resultar costosos e inútiles y en las manos equivocadas. La tecnología es conocimiento, no artefactos ni programas de software.

La convergencia es otro factor a tomar en cuenta. En las tecnologías de información, ahora se ha impuesto la moda de hablar de hiperconvergencia. Ciertamente, en las últimas décadas, ha venido ocurriendo progresivamente la convergencia de las tecnologías. Cito como un ejemplo elocuente la evolución de la telefonía. En el año 1995 surgió la Voz sobre IP, la cual evolucionó posteriormente a la Telefonía IP. Antes de esta fecha la telefonía clásica pertenecía a un dominio tecnológico cerrado; los profesionales de esta área eran ingenieros y técnicos formados en electrónica y telecomunicaciones, esta nueva tecnología es atendida por ingenieros y técnicos informáticos o de telecomunicaciones. Cuando surgió la Voz sobre IP se pensó que esta sustituirá a la telefonía tradicional de manera abrupta. Resultó en una visión totalmente errada. La realidad es que fueron necesarios algunos años de crecimiento y de madurez para lograr la aceptación de la telefonía IP. Se demandaba por tener la misma calidad del servicio, poder operar todos los procesos y protocolos de la gestión de una llamada: manejos de tráfico, códigos de área e internacionales, la gestión de los diversos tonos del teléfono con los cuales los usuarios ya estaban acostumbrados y otros detalles muy técnicos que escapan del objetivo de este artículo. Al inicio de la década de los años 2000, Mark Spencer, un estudiante de la Universidad de Auburns desarrolló la primera central de Voz sobre IP la cual llamó Asterisk; este hito representó un salto gigante hacia la telefonía IP. En este ejemplo, el fenómeno convergente es la telefonía, con los datos y los medios de colaboración concentrados en una misma plataforma y dispositivos del usuario final. Otros ejemplos más sencillos de las convergencias tecnológicas son los de la evolución de medios analógicos a digitales como la música, la fotografía y el video. Esto ha traído cambios radicales en la masificación de la producción, transmisión, venta y la generación de múltiples productos y aplicaciones móviles. De esto se trata la convergencia, de combinar o concentrar ciencias aplicadas en un mismo medio de procesamiento, almacenamiento o transmisión y ponerlos al alcance del usuario final a través de un dispositivo o de una aplicación. Otro ejemplo de servicios convergentes sería la combinación  de los servicios de televisión, telefonía e Internet, todo en un solo paquete y a través de un mismo proveedor. Lo que hasta hace unos pocos lustros era un teléfono móvil, ahora se ha evolucionado a una computadora de mano y asistente personal: casi un apéndice del cuerpo humano. Los dispositivos móviles nos acompañan, nos ubican en la geografía, revelan nuestra ubicación, publican indicadores de nuestro estado de salud  y hacen que el mercadeo nos persiga a donde vayamos. La era posterior a la pandemia empujará con más fuerza estas tendencias. Las nuevas sociedades así lo requerirán.

El modelo educativo tendrá que hacer bruscos ajustes en todos sus niveles. Comenzando por la formación básica, se deberá educar al ser humano con una visión más universal y menos regional. Ojalá los nacionalismos cedieran sus egoísmos a  las múltiples posibilidades y exigencias de un ser humano ubicuo, educado para aprender, para sentir y valorar sus potencialidades. Confieso que esto es más un deseo que una consecuencia probable del aprendizaje de la tragedia. La mezquindad humana siempre ha encontrado, a través de la historia, las formas para mantener vigente “La Torre de Babel” bajo la cual vivimos en este planeta. En los niveles medios, el educando deberá estar en capacidad de discernir la orientación que deberá dar a su vida y descubrir cómo se integrará en una sociedad mucho más competitiva. En los niveles superiores se deberán revisar los diseños curriculares para adaptarlos a las nuevas profesiones que demandará este incipiente mundo convergente.

Para terminar quedarán algunas preguntas que los hechos se encargarán de responder: ¿Estaremos ante la presencia de un cambio cuántico para la humanidad? Si es así ¿Será para bien? ¿Pasaremos de hablar de redes 2.0 hacia una nueva dimensión? ¿Tecnologías 5G o algo aún más agresivo? ¿Estaremos ante riesgos de nuevas y sofisticadas formas de esclavitud, en el futuro próximo? ¿Será que aprenderemos alguna lección sustancial, al terminar esta pandemia? o ¿Los cambios que ocurran serán de estilo de vida, más no de fondo? ¿Olvidaremos el dolor de la crisis después de un tiempo de ocurrida la pandemia, para seguir con nuestras necias andanzas?

Cosme G. Rojas D.

@cosmerojas3

25 de abril de 2020

Glosario:

Automatización: Aplicación de máquinas o de procedimientos automáticos en la realización de un proceso o en una industria.

Covid-19 (acrónimo del inglés coronavirus disease 2019)

Call Centers Centros de atención de llamadas de empresas e instituciones para atender y dar respuestas a requerimientos

Domótica: Conjunto de técnicas orientadas a automatizar una vivienda, que integran la tecnología en los sistemas de seguridad, gestión energética, bienestar o comunicaciones.

Internet de las cosas Servicios de Internet ampliado a todos los dispositivos que lo requieran; en el hogar todos los artefactos y controles de ambiente; en la industria todos los dispositivos que se requieran.

IP (Del Inglés Intenet Protocol), Una dirección IP es un número que identifica de forma única a una interfaz en red de cualquier dispositivo.

Pandemia: Epidemia que se propaga más allá de las fronteras de un determinado país, o incluso de un continente

Robótica: Técnica que se utiliza en el diseño y la construcción de robots y aparatos que realizan operaciones o trabajos, generalmente en instalaciones industriales y en sustitución de la mano de obra humana.

Teletrabajo Trabajo a distancia o remoto.

Telefonía IP Telefonía bajo los protocolos de redes TCP/IP.

Voz sobre IP Tráfico de la voz a través de redes TCP/IP, es más limitada que la telefonía IP, porque solo se ocupa de transmitir la voz sobre el canal de comunicaciones, mientras la telefonía debe asegurar la integración con el mundo de telefonía convencional.